Los bosques plantados se presentan como ecosistemas clave para alcanzar los objetivos globales de sostenibilidad, al proporcionar recursos madereros, secuestrar carbono y restaurar ecosistemas degradados. La mayoría de los bosques plantados se gestionan como monocultivos orientados a la producción de madera, por lo que suelen presentar una menor biodiversidad que los bosques naturales. Sin embargo, los bosques plantados también pueden contribuir a restaurar y mantener la biodiversidad cuando se integran estrategias de conservación en la gestión forestal. Para contribuir a los objetivos internacionales de conservación sin dejar de lado las funciones de producción, se exige cada vez más que los bosques plantados cumplan los principios de gestión forestal sostenible. Como resultado, cada vez se pide más a los gestores forestales que adapten sus prácticas silvícolas para mejorar la biodiversidad de las masas. Además de su importancia para la conservación de las especies, la biodiversidad puede tener efectos positivos en el mantenimiento de muchas funciones ecosistémicas, por ejemplo, la producción primaria, el ciclo de nutrientes y las interacciones tróficas (Messier et al. 2022), contribuyendo a la resiliencia general de los ecosistemas forestales frente a las perturbaciones bióticas y abióticas inducidas por el cambio global.

La biodiversidad se mide y se monitoriza habitualmente en campo mediante indicadores. Los indicadores de biodiversidad pueden ser muy numerosos y muy dependientes del contexto, pero existen indicadores generales y principios internacionales, por ejemplo, los especificados en los sistemas de certificación de gestión forestal sostenible. Sin embargo, estos indicadores tienden a centrarse en la biodiversidad per se (por ejemplo, la diversidad de especies arbóreas), sin vincularla explícitamente a su potencial para proporcionar funciones y servicios ecosistémicos importantes en los bosques plantados (por ejemplo, una mayor resistencia a las plagas gracias al control biológico ejercido por enemigos naturales presentes en bosques mixtos, Jactel et al. 2021). Si bien existe abundante investigación sobre los múltiples beneficios de los bosques plantados diversos, se ha prestado poca atención a la perspectiva social respecto a la relevancia, el significado y el uso de indicadores comunes de biodiversidad en los bosques plantados. Conocer cómo perciben los actores estos indicadores y comprender los retos que plantea su uso puede condicionar su seguimiento en campo y, en última instancia, en la gestión sostenible de los propios bosques plantados.
El objetivo de BIOFUN (financiado por el fondo de la Red IEFC 2025 en el marco de las actividades de desarrollo de capacidades) es explorar la percepción funcional de los indicadores comunes de biodiversidad en los bosques plantados. Se diseñó un cuestionario en línea, dirigido a gestores e investigadores forestales, con el fin de analizar la percepción general sobre el valor y la vinculación funcional de los indicadores de biodiversidad en los bosques plantados, los principales obstáculos para su uso y las soluciones que podrían facilitar la integración de la biodiversidad en la gestión de los bosques plantados.
Los resultados de BIOFUN se presentarán durante la asamblea general de la IEFC el 30 de junio de 2026.
Laure Dangla – Instituto Francés de Tecnología Forestal (FCBA) y Elena Gazzea – Universidad de Padua, Italia
Referencias :
Patterns, mechanisms, and prospects. Annu Rev Entomol, 66, 277–296.
Messier, C., Bauhus, J., Sousa-Silva, R., Auge, H., Baeten, L., Barsoum, N., et al. (2022). For the sake of resilience and multifunctionality, let’s diversify planted forests! Conserv Lett, 15, e12829.
